lunes, 3 de septiembre de 2012

PRIMER HOMENAJE A SERENATA GUAYANESA


El primer homenaje a Serenata Guayanesa tuvo lugar en la Casa del Periodista por iniciativa conjunta de la Asociación Venezolana de Periodistas (AVP) y la Dirección de Turismo del Gobierno del arquitecto Manuel Darío Garrido Mendoza. Exactamente, fue en agosto de 1971, con motivo de la II Feria del Orinoco, cuando aquel cuarteto de muchachos, desprendido como rama de los Gaiteros de la Plaza Miranda, buscó sembrarse en otra zona fertilizada con los propios nutrientes de su tierra.  Así, por primera vez, el conjunto vio con reconfortante orgullo lo bien que rotaba su música en los microsurcos de la discografía. Contrario a la regla general, su primer disco, de sello institucional, patrocinado por el Gobierno del arquitecto Manuel Garrido Mendoza, le abrió camino hacia los estadios de la fama.  Fue grabado con el sugestivo nombre de "Serenata Guayanesa", acaso, porque en ese mundo de la serenata y la parranda venía desde comienzo del siglo habitando el guayanés, siguiendo los arpegios de músicos y cantores populares como Luis Tovar, quien cantaba y rasgueaba la guitarra española, caminando la ciudad de un extremo a otro, vestido de impecable liquiliqui, con sombrero muy calado y muchas veces montado en borrico, del Mercado al Morichal y de Perro Seco al Tapón, tocando y cantando bambucos de honda nostalgia, valses de lento dolor y jarabito mexicano, casi siempre en parranda o serenata ventanera, "con luna, paliza y ron", como dice el romance de su pariente Héctor Guillermo Villalobos. De músicos y cantores populares como el comparsero Merced Ramón Mediavilla y Alejandro Vargas, autor de la Barca de Oro y la Casta Paloma, aguinaldos de bien cotizada fama a nivel nacional.  De músicos como Félix Mejías, de figura un tanto juglaresca por aquello de su sensibilidad no sólo para la melodía sino  por la gracia de sus bromas y ocurrencias.  De éstos y muchos otros músicos y cantores populares, bohemios y serenateros consuetudinarios, nació el nombre de aquel disco primigenio,  adoptado dos meses después por el cuarteto con la idea feliz de hacerse permanente, dada la inconstancia en el tiempo del famoso Quinteto Contrapunto, cuyos integrantes actuaron exitosamente en su patria y fuera de ella, gracias a su talento, profesionalismo y a la experiencia adquirida en grupos polifónicos.
También los muchachos de la Plaza Miranda calzaban la experiencia polifónica del "Orfeón de Ciudad Bolívar", fundado en 1950 por  el sacerdote de nacionalidad italiana, Segundo Ferrero, con estudiantes y docentes del Liceo Peñalver y  del Instituto Dalla Costa.  Asimismo, la experiencia del Orfeón de la Universidad de los Andes y de la Universidad de Oriente.
            El nacimiento de "Serenata Guayanesa" provino, si se quiere, de un parto silencioso, que  no tuvo repercusión en la prensa local, acaso porque no se intuía su destino promisorio.  Apenas una nota, mezclada con otras, del columnista autor de Antena Radial, Geremías Gallardo, dándole la bienvenida a un disco de larga duración en la que destaca la actuación de los hermanos César e Iván Pérez Rossi.  Pero también en el grupo estaban Mauricio Castro y Hernán Gamboa.
            A los cuatro los unía el afecto de la cotidianidad familiar, el espíritu liceísta, la universidad, la afición por la música, el deporte y el ambiente tan acogedor del centro antiguo de la ciudad y el río.
            Avisorando el porvenir de la naciente Serenata Guyanesa, la Dirección de Turismo cuyo titular era entones el avepista Luis Vicente Guzmán y la Asociación Venezolana de Periodista, presidida por Américo Fernández, le rindieron homenaje promisorio al conjunto.  En el presidio, de izquierda a derecha: César Pérez Rossi, Mauricio Castro, Hernán Gamboas, Iván Pérez Rossi, Américo Fernández pronunciando el discurso de homenaje, Alfonzo Paraguán, presidente de la Asamblea Legislativa, el director de Turismo  Luis Vicente Guman,  el Secreatrio de Finanzas de la AVP Jose Yánez Caicedo y el Secretario de organización, Rafael Duran Rondon.  (Foto de Víctor Bayola Díaz).


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